Debido a la re-emergencia del sarampión en el país con 17 nuevos casos hasta la fecha, nos parece relevante hacer una breve reseña acerca de la enfermedad y su diagnóstico en el laboratorio.

 

¿Qué es el sarampión y cómo se transmite?

Es una enfermedad causada por un virus, se desarrolla en el ser humano, es muy contagiosa y se transmite de persona a persona al inhalar pequeñas gotas de secreciones respiratorias, expulsadas por una persona contagiada, al hablar, toser o estornudar.

A nivel mundial sigue siendo una de las principales causas de muerte en niños pequeños, a pesar de que existe una vacuna segura y eficaz.

 

Manifestaciones clínicas

El primer signo del sarampión suele ser la fiebre alta, que comienza unos 10 a 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días. En la fase inicial, el paciente puede presentar rinorrea, tos, ojos llorosos y rojos, y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas.

Al cabo de varios días aparece un exantema, generalmente en el rostro y la parte superior del cuello, que se extiende en unos 3 días, acabando por afectar a las manos y pies. El exantema dura 5 a 6 días, y luego se desvanece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días (media de 14 días).

 

Síntomas de alarma

Acuda inmediatamente al punto de atención si presenta estos síntomas:

 

– Fiebre alta mayor a 38.5 grados con duración entre 4 y 7 días.

– Tos, secreción nasal o moqueo.

– Conjuntivitis (ojos llorosos y rojos)

– Pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas.

– Erupción o brote que inicia en la cabeza y desciende a todo el cuerpo.

– La rubéola también se acompaña de inflamación de ganglios detrás de las orejas.

 

¿Qué hacer ante una sospecha de sarampión?

Por recomendación del ministerio de salud de Colombia, si tiene fiebre de más de dos días, brote en la piel y tos, debe acudir al centro de atención en salud más cercano a su residencia, para que sea valorado por personal de salud y le practiquen la prueba de sarampión. Tenga siempre a mano su carné de vacunación actualizado y preséntelo en el centro de atención. En caso de haber viajado al extranjero o llegar de otro país, informe al médico tratante quien hará la valoración correspondiente. Evite visitar sitios públicos como jardines infantiles, escuelas, colegios, universidades, estadios, cines, centros comerciales, lugar de trabajo, entre otros lugares donde se concentren varias personas.

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Como el diagnóstico clínico no basta para confirmar la infección por el virus del sarampión, el laboratorio desempeña una función fundamental en el programa de eliminación del sarampión. La infección se puede confirmar si se demuestra en el paciente una respuesta inmunológica específica contra el sarampión, o mediante cultivo y aislamiento del virus en una muestra clínica.

La técnica más común para confirmar el diagnóstico del sarampión es una prueba para detectar la presencia de anticuerpos IgM específicos en el suero obtenido de pacientes de quienes se sospecha que han contraído la infección. A efectos de la vigilancia del sarampión, basta con una única muestra de sangre obtenida poco después del inicio del exantema para confirmar o descartar los casos sospechosos.

En Colombia se siguen las recomendaciones de la OPS para el diagnóstico de sarampión, el cual se realiza mediante la detección de IgM en una muestra de suero tomada al primer contacto con el paciente y hasta los 30 días de iniciada la erupción. No obstante, si la muestra es recolectada en los días cero (0), uno (1) y dos (2) después de inicio de erupción, pueden presentarse falsos negativos. Esto se explica porque en los primeros días la producción de anticuerpos IgM es escasa y pueden no ser detectados por las pruebas convencionales. Por esta razón, se recomienda la recolección de una segunda muestra de suero una vez se disponga del primer resultado, primordialmente en aquellos casos con fuerte sospecha clínica y/o epidemiológica de ser sarampión.

De otro lado, siempre que una muestra arroje un resultado positivo o dudoso para IgM, se debe solicitar la recolección de una segunda muestra de suero tomada 12-15 días después de la primera. Ya con esta segunda muestra se debe realizar la cuantificación de anticuerpos IgG en las dos muestras del caso. Si se trata de una infección aguda por sarampión o rubéola, se espera encontrar un aumento significativo de anticuerpos como evidencia de seroconversión y, por lo tanto, se podría confirmar el caso según los demás datos clínico- epidemiológicos recolectados y analizados. Si no hay un aumento significativo en este título de anticuerpos, el caso se descarta.

 

¿Cuánto tiempo debe permanecer en aislamiento un caso sospechoso de sarampión?

Si el reporte es positivo debe permanecer al menos 7 días en aislamiento, contados desde el día de la aparición del brote en la piel. El aislamiento debe ser estricto; es decir, no se debe tener contacto con personas que no hayan recibido las dos dosis de vacunación para sarampión-rubéola.

 

¿Qué medidas de prevención existen? 

La vacunación es la mejor forma de prevención. Esta se realiza con la vacuna triple viral (sarampión, rubéola, parotiditis o paperas) o con vacuna bivalente (sarampión, rubéola). Es importante no tener contacto con personas que puedan estar enfermas, utilizar tapabocas y lavarse las manos con frecuencia.

 

¿Quiénes se deben vacunar?

– Todos los niños y niñas que cumplan 12 meses de edad con la dosis de triple viral (sarampión, rubéola, parotiditis).

– Niños y niñas de 5 años con un refuerzo con Triple viral (sarampión, rubéola, parotiditis).

– Niños y niñas hasta 10 años, 11 meses y 29 días de edad con triple viral.

 

Complicaciones que se pueden presentar con el sarampión.

El sarampión se puede complicar con neumonía, infecciones del oído, diarrea y encefalitis que pueden llevar a la muerte. La infección también puede llevar a complicaciones graves en las embarazadas, e incluso ser causa de aborto o de parto prematuro.


Qué personas se complican más frecuentemente con el sarampión

– Niños menores de 5 años y adultos mayores de 30 años.

– Menores con desnutrición y con déficit de vitamina A.

– Personas inmunosuprimidas, incluyendo VIH.

– Mujeres embarazadas.